¿Sabías que el ministro de la guerra presidía el Batallón infantil de la Villa de Chiva?

14.04.2022

Finalizábamos nuestro último artículo anunciando la próxima publicación de otra fotografía del turbulento año de 1910; esta vez de carácter marcial; aunque entrañable. Así pues, hoy traemos esa instantánea de los Hermanos Peris y del Archivo de Manuel Mora Yuste, también singular, que muestra las maniobras de Batallón infantil de la Villa de Chiva en la Plaza de la Constitución.

Esta imagen, junto a otras, de los mismos autores, fue editada en la publicación Átame, acompañando un interesantísimo artículo de nuestro compañero David Mújica Miró. En él se destaca el laureado pasado militar de nuestra población que, según el autor, tiene que ver con la creación de un escuadrón de este tipo en una localidad pequeña, en comparación con las grandes ciudades en las que se solían instituir, a principios del siglo XX. Además, desvela la fecha de fundación de este batallón: el 5 de septiembre de 1910. Al mismo tiempo, subraya la gran cantidad de niños que lo conforman y las características de su uniformidad, idéntica al traje de gala del ejército en el periodo del reinado de Alfonso XIII, muy parecida a la de la Guardia Real y "casi exacta" al uniforme actual de gala del Regimiento Inmemorial del Rey.

A raíz de este artículo, podemos desvelar otro dato que lo complementaría y es que ejerció como presidente honorario de esta milicia infantil, el propio ministro de la guerra. Así lo narra el diario independiente La Mañana, el diez de octubre de 1910, señalando, en su página 3, que el político liberal, Teniente General Ángel Aznar y Butigieg, había aceptado gustoso el cargo que le habían ofrecido "D. Vicente Lasques y otros señores de Chiva (Valencia)" y había calificado la iniciativa como "digna de elogio". Este ministro del gobierno de Canalejas, que ganó prestigio como militar en la tercera guerra carlista o segunda guerra civil, es el que promovió la reforma del servicio militar de reemplazo y la universalización del mismo.

Precisamente, en abril de ese mismo año, se había publicado un extenso texto, de Ricardo Espí, en el número 127 de la publicación castrense Ilustración Militar. Ejército y marina, sobre la acción de Chiva de 1836 (Efeméride militar notable de la quincena). Una contienda que le valió al general Palarea el título de Vencedor de Chiva al derrotar a Cabrera.

Además, como revela el diario tradicionalista El Correo Español, ese mismo mes, había muerto en Londres el Capitán Jorge T. I. Merry, a los 93 años. Este famoso militar inglés se unió en 1837 al ejército carlista, participando en importantes batallas, como la de Chiva, donde cayó prisionero, aunque posteriormente logró evadirse. Así, fue condecorado con la Cruz de Villar de los Navarros, de Huesca, de San Fernando, de Isabel la Católica, o la de San Hermenegildo; también con la Gran Cruz de Carlos III y la Medalla de Carlos VII.

Por otra parte, en mayo, El Heraldo de Madrid y El Imparcial, se hacen eco de la odisea terrible de José García Perelló, de Tafalla, soldado de infantería de marina que estuvo once años prisionero de los tagalos en Filipinas. Según su testimonio de los 527 tripulantes del Reina Cristina, que mandaba Cadarso, solo se salvaron 208 que quedaron prisioneros en la playa de Noveleta; también, reseña como fueron posteriormente traslados a distintas islas y abandonados en la de Tay-Tay. Además, cuenta como en la noche del 28 de enero, se lanzaron al agua 90, siendo recogidos 28 por el buque yanqui "Baltimore", "socorriéndoles con tres pesetas diarias"; igualmente, como fueron desembarcados en Burdeos, desde donde se trasladaron, a pie, a sus respectivas casas. Según este superviviente, entre los nombres de los repatriados, figuran Francisco Latorre Sarrón, de Godelleta, o José Santos Martínez, de Chiva, entre otros.

Precisamente y como anécdota final, otro Martínez, de nombre Juan, fue sorprendido por una partida de bandoleros a la entrada de nuestro pueblo. Éstos, le dispararon un tiro por la espalda, le apalearon y le asestaron dos cuchilladas en el costado y en el pecho, hiriéndolo gravemente. Podemos leer en periódicos como como El Día o El Globo, de Madrid, ya del mes de agosto, cómo los criminales se apoderaron de 400 pesetas que llevaba la víctima para comprar vino.

Pero volviendo a nuestra excepcional fotografía, pues, de ese relevante año de 1910, podemos comentar que la unidad de cadetes que aparece, participó, también, desfilando en fiestas locales, dando escolta a la Virgen del Castillo, como era normal en la tradición militar española. Así, por ejemplo, ha sido tradicional que una cohorte de soldados locales, llevara en andas y acompañara a la Morenica, en eventos multitudinarios como la procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección. Lo vemos en otras laminas antiguas, algunas de la misma época que la que nos ocupa en esta ocasión; y en actos donde la pólvora vuelve a adquirir un papel importante, pero de forma festiva, con ritos singulares como el tradicional corretraca de esa Mañanica de Pascua, que prende la gran mascletá. Instantáneas únicas, pues, de unos festejos a los que ya hemos hecho referencia en otras ocasiones y de los que esperamos disfruten en estos días vacacionales. Felices Fiestas.

JCM

Centro de Estudios Chivanos (CECH)