¿Sabías que el pico de Santa María esconde una leyenda?

02.12.2020

Aunque normalmente publicamos en esta sección artículos breves pero del máximo rigor histórico, esta semana, queremos hacerles llegar una leyenda parece que popular en otros pueblos de la vecina Serranía, pero muy poco conocida en nuestro pueblo, aunque la acción se sitúe aquí, en nuestras montañas; de ahí su interés. Creemos que divulgar y, por lo tanto, conservar este tipo de narraciones orales es parte de nuestra misión en pro de nuestro patrimonio.

La narración, que ha sido recogida en diferentes medios, como el desaparecido periódico digital local Bandú, dice, más o menos, así:

"La leyenda de Tanik y Alba: la lluvia de Luna que petrificó una amada cerca del Barranco de la Hoz".

Existe una leyenda que se remonta a los tiempos de la Conquista. Una historia de amor y tristeza que termina de forma doliente en los lugares donde Berenguer d´Entença, en el siglo XIII (1237), libró batalla contra las tropas del rey Zayaán; en aquel lugar de moriscos, donde un caballero de nombre Tarik, creció y vivió momentos de pasión junto a su amada, de nombre Alba; y allí perdió su vida.

Se cuenta que el episodio sucedió cerca de donde confluyen los actuales términos de Chiva, Chera y Gestalgar: en el llano de Marjana, próximo a la Peña de Santa María y a otros picos como el de Yerbas, Charnera u Oratillos.

Al parecer, un día buscando cobijo de una tormenta, la joven pareja, Alba y Tarik, se refugiaron en una casa próxima al Barranco de la Hoz, donde vivía una bruja. Esta les dio cobijo y entablaron una conversación que les dejo sorprendidos; las palabras de la bruja al despedirse de la muchacha, al cesar la lluvia, fueron: "Hasta pronto, querida niña".

La bruja vaticinó que aquella joven quedaría viuda tras la batalla en Chiva y que a continuación iría a verla, para ver si podría resucitar a su amado, arrebatándoselo a la muerte. Varios años después de ese misterioso encuentro, la bruja prometió devolver la vida a su amado si Alba seguía todas sus indicaciones. Debía tomar una pócima durante la Luna llena, en lo alto de una de esas montañas. Eso sí, aquella pócima debía contener tres lágrimas derramadas por la amada, de aquellas que Alba soltaba casi a diario por su triste condición de viuda. Además le advirtió que tras alejarse del lugar evitara mirar a la mágica esfera lunar.

Pero Alba no siguió al pie de la letra todo lo que la bruja le contó; cuando llegó el momento, la joven subió a lo alto de una elevación de la Sierra de los bosques, derramando tres lágrimas sobre la pócima y bebiendo el brebaje cuando el luminoso astro se reflejaba en este. Pero, entonces Alba, no pudo evitar dirigir su mirada hacia la luz y, al instante, quedó petrificada por los rayos lunares, convirtiéndose en un áspero peñasco, formando parte desde entonces de este agreste paraje.

Cuentan que arriba en la sierra, en las noches de Luna llena, todavía pueden escucharse los gemidos de tristeza de Alba y recomiendan, como os podréis imaginar, no mirar hacia su luz.

FIN

¿Será esta joven virginal el más elevado de los farallones de Santa María? ¿o será la encantadora Virgen del Cuscurrús, frente a la Landiga y el Nebro? ¿o algún peñasco calizo del maravilloso paraje de Charnera? ¿o una de las misteriosas piedras de Oratillos? ¿Podrían ser Alba y Tarik los amantes enterrados en el santuario de la Gruta del Sapo? Echen, pues, a volar la imaginación y suban a disfrutar nuestra magnífica sierra, si puede ser de noche, cuando la luna llena. Quizá a la luz de ese maravilloso espectáculo encuentren a Alba. Quizá alguna otra sorpresa...