El CECH colabora con el IES Marjana, en un proyecto enriquecedor, de futuro.

26.05.2021

     El pasado viernes 21 de mayo acudimos a la segunda de las citas educativas en colaboración con el Instituto de Educación Secundaria (IES) Marjana. Tuvimos la suerte de compartir esta enriquecedora experiencia, que tiene a nuestra villa como paisaje de aprendizaje, con los estudiantes de segundo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que participan en un interesantísimo proyecto interdisciplinar como asignatura optativa.

     En concreto, la atractiva propuesta del centro, en la que nos han pedido cooperación, gira entorno al callejero de Chiva, a través del cual podemos ir descubriendo diferentes hitos de nuestra historia y nuestro patrimonio material e inmaterial. Así pues, no podíamos sino sentirnos halagados por poder participar en una iniciativa tan positiva como es la de acercar a los jóvenes a la comprensión de sus raíces y del medio social y cultural que les rodea.

     Desde luego, en nuestro pueblo, desgraciadamente como en el resto de España, no ha existido esta tradición de incluir la historia local en el curriculum que, según prestigiosos pedagogos como John Dewey, son fundamentales para la enseñanza de la historia general; también del patrimonio cultural y natural. Este tipo de aprendizaje innovador e interactivo fuera del aula, que conecta la enseñanza formal y la no formal, que utiliza recursos como esta exploración histórica del entorno más cercano, puede enriquecer una historia más general y despertar el interés de los escolares por ella. Es fundamental no solo para conocer y valorar su procedencia, sino, además, para respetar ese legado cultural y para adquirir valores como la igualdad o la solidaridad; también para reforzar emocionalmente su sentido de comunidad. Porque la educación es la mejor herramienta, la única, para proteger el patrimonio.

     Así, a través de las preguntas de los jóvenes, pudimos repasar la evolución de la toponimia urbana y de su evolución. Vimos, por ejemplo, como en su origen nuestras calles llevan nombres de algún elemento característico del entorno, como una olivera, una higuera o un hoyo (Clot); de algún santo (Antonio, Miguel, etc.); o de algún oficio (Sastres, Boteros, horno, etc). También de pueblos vecinos hacia donde se dirigían esas viales (Buñol, Cheste, Pedralba o Godelleta).

     Observamos como, más tarde, se dedicarán a héroes regionales (Palleter) o personajes célebres nacionales y locales como maestros (Pascual Piquer, Jacinta Francés o José Pallerola), médicos (Dr. Corachán, Nácher, Bernat, Lanuza), políticos (Lorenzo Latorre, Francisco Miró, Javier Morea, Urbino Blay, Fermín Bonacho o Gil Escartí), o artistas (García Navarro, Mora Yuste o Germán Gaudisa). Pero, igualmente, vimos aquellos otros chivanos que pese a su relevancia todavía no tienen calle, como Fray Jaime de Chiva, José Morea, el General Salamanca, Latorre Carrión o la propia Milicia Nacional, entre otros.

     Y también pudimos hablar sintéticamente de Chiva la Blanca y sus puertas, de Vechinos o La Vega, de la Torreta y el cerco urbano, de las iglesias de San Juan y San Miguel, del convento de San Luis Obo, del barranco y sus terribles avenidas, del Castillo o del castillejo de Charnera. Vimos la importancia estratégica de nuestro pueblo, como ha estado defendido por los nobles más poderosos y participado en las principales batallas en territorio valenciano. También su papel histórico como cabeza de distrito judicial o el gran valor de su término y de su sierra.

     Además nos acercamos al santuario de la Cueva del Sapo o a yacimientos romanos e íberos como los de Viñas o Urrea. Y hablamos de ritos atávicos como el Torico, de San Roque y de nuestra entrañable virgen negra: la Morenica.

     Gracias a sus preguntas, pudimos adentrarnos resumidamente e intercalando anécdotas, en la importancia de humedales como el Armajal, de la mina de San Isidro, dela Balsa de los patos, del puente viejo, de los molinos, de las fuentes, los lavaderos, las alfarerías o las "almáceras"; también del palacio de los Duques de Medinaceli o  de la singularidad de viviendas como la de los Morales o la de los Peris, entre otras. Un patrimonio entrañable que sirve de veleta de nuestro pasado y nuestra historia y nos permite sentirnos parte de ella.

     Desde el CECH, pues, no podemos sino volver a reiterar nuestro agradecimiento al profesorado del IES Marjana por hacernos partícipes de la comunidad educativa, de este tipo de metodología activa, de investigación directa, en que los estudiantes pueden proponer e investigar por sus propios medios, logrando, así, un aprendizaje significativo que, además, lo conecta con necesidades y experiencias próximas a la vida cotidiana.

     Gracias, también, a los alumnos que trabajan por equipos para proponer temas como éste del callejero, dentro de otros tan trascendentales como el Covid-19, las desigualdades, el medio ambiente o la convención de los niños y los adolescentes.

     Gracias por esta iniciativa ilusionante que permite a nuestra juventud echar una mirada al pasado para reconocerse y afianzarse; para asegurar el progreso, el suyo y el de nuestro pueblo. Desde luego, como otros centros de enseñanza, entidades o particulares que apuesten por un futuro más digno, siempre nos tendréis a vuestro lado.

Centro de Estudios Chivanos (CECH).