Otra vez a vueltas con el fascinante libro de jurados del XVII.

10.11.2020
     En los diferentes legajos del Archivo Ducal de Medinaceli (ADM), que desde el CECH se están investigando, podemos encontrar numerosas noticias del siglo XVII. Por ejemplo, leemos que en 1611, se libera a los habitantes de la baronía de Chiva del pago del tercio del diezmo de los frutos cosechados de los árboles y las viñas. Además, durante 1628 se firmará una concordia entre los pobladores y el Marqués de Aytona, por la que se moderaba la partición de la hoja de morera "de la séptima a la novena" y los frutos de algarrobos y olivos, "de la doceava a la decimoquinta". Pero además, los habitantes de Chiva también están obligados a pagar a los señores otras rentas, como son los monopolios y derechos privativos, como era el caso de los molinos harineros, hornos, ventas, almazaras, etc., que, si bien no eran muy onerosos, se mantendrán hasta mediados del siglo XVIII.

     Así mismo, en esta época, hay que reseñar otra fuente de ingresos señorial, que será el aprovechamiento de los pastos o hierbas, como se destaca en la encartación de 1610, ya que Chiva es uno de los principales destinos para los rebaños trashumantes aragoneses, como veremos en otros artículos. Todas estas cuestiones socio-económicas, se reflejan, también, en el libro de Jurados que recoge las actas de los Consejos municipales desde el año 1648 a 1662; y que conserva el Archivo Municipal, gracias a la colaboración de la familia del antiguo Cronista oficial, Luis Pérez Díaz. En él vemos cómo los vecinos seguirán haciendo frente a numerosos asuntos básicos y, a la vez, a los impuestos a los que les someten los señores. Sin embargo, nuestra baronía irá creciendo progresivamente económica y demográficamente. De hecho, ya en el siglo XVIII, la Villa de Chiva y el lugar de Godelleta, considerados a nivel económico una única unidad político-administrativa, llegarán a ocupar el segundo lugar entre las baronías que más rentas aportan a la Casa ducal, tras Benaguacil. Y, a finales de siglo, pasará a ser la primera en territorios valencianos y una de las que más volumen de rentas generará ya para los Medinaceli. Todo ello gracias a la vasta extensión de nuestro término; un territorio que estará diferenciado por el sector oriental (Llano de Quart), de grandes masías y ricas huertas y cultivado, sobre todo, por grandes terratenientes de Valencia y pueblos colindantes, que pagan unas rentas menores que las del sector occidental (que siembran los enfiteutas locales).

     Este libro de juradería es un documento fascinante que nos aporta datos muy reveladores de una época difícil, como los suministros, impuestos, posesiones u ordenanzas, e incluso las consecuencias de la peste. Un periodo con una importante crisis demográfica y económica, con un pronunciado cambio climático que afecta al campo y con conflictos bélicos en los que participó directa (soldados) o indirectamente (financiación) nuestra Villa, como vemos en el legajo; pues coincide, precisamente, con la sublevación de Cataluña, en el reinado de Felipe IV. Pero también nos muestra notas trascendentales sobre festejos como los de los Santos Medios, el Corpus, las Pascuas, San Juan, de la Virgen del Castillo o sobre nuestras fiestas de agosto. Este último campo es en el que incide el trabajo de Juan Carrión Miró que acabamos de publicar: Los festejos en Chiva en el XVII. Retazos del libro de Jurados de los años 1648-1662. Un texto que abre la serie de Cuadernos sobre nuestra historia que queremos publicar y que se presentará virtualmente el próximo día 15 de noviembre, para que pueda estar en los quioscos, a disposición de todos los interesados, desde el día siguiente. Esperamos que os guste.